Es un hogar en el que, además de atender la vida diaria, se acompaña a cada menor en su desarrollo personal, emocional, social y educativo. La intervención se plantea de forma individualizada, desde la cercanía, el respeto y la creación de vínculos positivos, adaptándose a la situación y al ritmo de cada niño, niña o adolescente.
La convivencia cotidiana es una parte esencial del proyecto. Las rutinas, el estudio, el ocio, el cuidado personal y la participación en la vida del hogar se convierten en oportunidades de aprendizaje, crecimiento y desarrollo de la autonomía.